David Galán Galindo, director de cine

Joan Beumala

Periodista

Uno de los nuestros. De niño, David Galán Galindo (1982, Ávila) aprendió a nadar en la piscina cubierta del local social de la Soci, donde  acudía cada semana con su padre, el compañero Ireneo Galán, cuando éste trabajaba en Barcelona.

          De mayor, David se ha dedicado a ‘nadar’ entre palabras, frases, párrafos, capítulos, historias… una pasión, escribir, que ha desarrollado como guionista de televisión en diversas cadenas. Como escritor, David publicó en 2016 «Orígenes secretos» (Alianza Editorial), su primera novela de la que él mismo ha dirigido su primera película.

          “Orígenes secretos” es un ‘thriller’ policíaco con tintes de comedia y, sobre todo, es un muy sentido homenaje a los cómics de superhéroes. Con un reparto encabezado por Ernesto Alterio, Antonio Resines, Verónica Echegui y Javier Rey, se ha convertido en una de las apuestas fuertes de esta temporada para la plataforma Netflix…

Primera novela, primer largometraje con reparto de lujo: “llegar y besar el santo»…

El proceso es bastante largo. La primera vez que imaginé esta historia con estos personajes fue en 2013. Por tanto ha sido un camino largo, pero teniendo las cosas claras, se ha podido ir logrando. Paso a paso.

¿Por qué una historia de superhéroes a la española?

Yo soy lector de cómics desde siempre. No recuerdo mi vida sin cómics y mi gran deseo era escribir una gran historia de superhéroes. Pero el problema es que estamos en España y aquí siempre que se afronta cualquier historia enmarcada en el género superheroico, lo hacemos desde la comedia o la parodia, algo que a mí no me interesaba. Porqué los cómics de superhéroes que yo leo, son en serio. O al menos todo lo ‘serio’ que pueda ser un cómic de superhéroes.

          Por lo tanto, imaginé la historia intentando resolver una ecuación: yo necesito contar esta historia y que sea una historia que se toma en serio el mundo de los superhéroes. Y a la vez, quiero que la gente la vea, le interese y no la deseche simplemente por el hecho de que son superhéroes creados en España. Entonces pensé que podía envolverlo todo en un thriller, de ahí la vertiente del asesino en serie, porque esas historias sí nos las creemos en España.

          Es como si tomarnos en serio a los superhéroes nos parece un poco ‘naif’ y en cambio las historias de asesinos en serie o de terror, sí nos las creemos. Entonces, pues eso: es una especie de trampa-antojo, en la que tú entras en la historia pensando que es un thriller, de una investigación de asesinatos normal, pero a partir de un momento dado poco a poco te voy metiendo lo que a mí realmente me interesa que es todas las reflexiones sobre los superhéroes que hay en la película.  

“Orígenes secretos” es una apuesta valiente, precisamente porqué en el cine español no existe tradición del género de los superhéroes…

Es muy curioso. Netflix apostó por la película después de verla. Les gustó mucho el producto acabado y le han dado un trato como si fuera suya al cien por cien. Y en realidad es una película ‘pequeña’, con un presupuesto muy ajustado. Lo que pasa es que tengo un equipo maravilloso que han sabido sacar hasta el último céntimo de cada euro para que la película luzca como una gran superproducción.

          Uno de los valores que tiene la película es que realmente estamos rompiendo membrana, hemos sido pioneros, porque en España no se había hecho nunca una película de superhéroes tomándoselos en serio. Tenemos a Súper López, hay series como El vecino y productos así… pero hechos en serio, no. Otra cosa es que viendo la película te diviertas. A mí me parece que las películas de superhéroes tienen que ser divertidas. Pero, una cosa es que te diviertas y otra es que sea una película de coña. Y para mí era muy importante que la peli se decodificara como una película en serio.

¿A qué tipo de público va dirigida “Orígenes secretos”?

Está pensada para que le guste a todo el mundo, la verdad. Por una sencilla razón: que posee todos esos componentes muy comiqueros, muy de fantasía, muy de ciencia ficción que va a conectar con gente que es más especializada en estos temas, pero el protagonista no tiene ni idea de cómics de superhéroes.

          De hecho, David, el policía, cada vez que oye comentarios sobre cómics o pelis de superhéroes, le suena a chino. Entonces, es muy fácil para alguien que no tenga ni idea de cómics identificarse con el protagonista. De hecho, el protagonista tiene que hacer todo un viaje en el que va aprendiendo cosas y si no tienes ninguna idea de todo este mundo del cómic, lo irás aprendiendo a la vez que él. Así que creo que se puede conectar con la historia teniendo mucha idea de cómics o no teniendo ninguna. Sí que dependiendo de eso, puede gustarte más un personaje que otro.

La película reivindica la figura del lector cómics adulto…

Sí. Hay mucha gente que sigue leyendo cómics con treinta y pico, cuarenta años y se tiene esta visión de que se trata de una afición infantil, una visión que cada vez es menor pero que hay que combatir. Y es que, además, hay una cosa muy clara al respecto, de la frase gente que lee cómics, la parte que está en negrita es gente que lee. Es decir, es muy normal, que la gente que lee cómics sea gente ilustrada, es decir que tiene afición por el arte, es gente que lee libros… mucho más que mucha gente que se puede pasar meses y meses sin leer nada, ni cómics ni el reverso del champú. Entonces esa clase de ideas preconcebidas, como que son gente que ‘seguro que siguen viviendo con su madre’, evidentemente que son erróneas.

¿David Galán habla a través del personaje de Jorge Elías? 

Sí. Claramente. Yo hablo a través de Jorge Elías sin ningún tipo de pudor y expresó en su boca muchas de mis opiniones y de mis ‘friquezas’. Es decir, mi manera de introducirme en la historia es a través de Jorge Elías. Luego hay otra parte, cuando habla Nóvaro, al final, que también habló yo un poco a través de él. Digamos que uno es una parte de mi personalidad y el otro es otra parte. Pero los dos hacen grandes reflexiones sobre los superhéroes y son un poco lo que te contaba antes: si esto fuera un caballo de Troya, lo que yo quería contar viene a través de estos dos personajes.   

¿Y el personaje de David, el policía protagonista?

A David le cree como una persona que me viera y que desde el primer vistazo ya me odiara totalmente. Un perfil de gente con la que yo, que soy un niño de los ochenta, me encontré. Chavales que se iban a jugar a fútbol y si tú te quedabas en las escaleras leyendo un cómic no es que te vieran como un bicho raro, es que les ofendías. Es decir, no era un ‘mira que eres raro tío’ sino un ‘me molesta que te hayas quedado ahí leyendo’, ‘me molesta que seas así’…

¿Hay ‘exorcismo’ personal en “Orígenes secretos”?

Sí. Una de las cosas que he intentado es rendir cuentas con toda esta gente y exorcizarlo todo y hacer como las paces con ellos. Intentar comprender porque se comportaban así. Otra de las cosas que plantea la película es la existencia o no del mal. Y yo creo que no existe. Es este sentido es clave hacer el viaje con el personaje de David, que al principio es un capullo y luego vemos por qué lo es, y poco a poco va convirtiéndose en un personaje que mola.

¿Por qué tu superhéroe es un policía nacional y no un agente de seguros, un panadero, o un periodista como Superman…?

Pues está muy claro: la historia ocurre en un lapso de tiempo reducido y había que quemar etapas. O sea, que este hombre tenía que venir entrenado de casa. Me estoy acordando de una peli de Ridley Scott, creo que se llama El reino de los cielos, con Orlando Bloom de protagonista, en la que a  un carpintero le dan una espada y dos secuencias después la maneja que no veas… A mí eso no me interesaba. Tenía que ser una persona con entrenamiento de base, un tío preparado para salir a dar patadas voladoras…

¿Cuál es el mensaje de “Orígenes secretos”?

A mí no me gusta que haya mensajes en las películas. Yo creo que el mensaje es el que cada espectador extraiga. Lo que sí que hay son preguntas, muy importantes. Lo que no hay son respuestas. Las respuestas tiene que encontrarlas cada uno. Una de las preguntas clave de “Orígenes secretos” es por qué en España nos creemos a Batman, a Superman o a Spiderman, pero somos incapaces de creernos a un héroe autóctono…

…¿Por qué en España no nos creemos a un héroe propio?

Te comentaba antes que aquí nos tomábamos a los superhéroes a coña y si fuera así con todo, podría aceptarlo: somos un pueblo que no cree en los héroes, de acuerdo. Pero es que es mentira: no creemos en los héroes cuando son de aquí. Porque luego se estrena Batman, Superman o Spider-Man y llenamos las salas como campeones. O sea, no tenemos ningún problema con los superhéroes como concepto. Nos parecen ‘guays’. Números uno en taquillas, siempre. Pero héroes nuestros no. Y ahí creo que hay un sentimiento de inferioridad. Hay algo en nuestro carácter como que nos hace creer que no somos dignos de tener a un superhéroe entre los nuestros. Concebimos muy fácil que seamos asesinos, ladrones, o ese perfil del ‘héroe pícaro’, pero el héroe puro nos parece que para que exista tiene que ser alguien que esté loco como el Quijote.  

En una escena (no es ‘spoiler’), Jorge (tu ‘alter ego’) le dice a David (el policía): “los libros siempre son mejores” (que las películas). ¿Lo más difícil de convertir un libro en una peli es sintetizar? 

Exacto. Es eso: sintetizar. A mí lo que me hubiera encantado hubiese sido llegar con el libro y trasladarlo literalmente. Mi primera versión del guión era muy parecida a la novela. Pero para hacerla más cinematográfica tuve que sintetizar y tal. Es la dictadura de las páginas, lo llamó yo. Una novela puede durar lo que tú quieras y una película tiene muchas más limitaciones, de duración, de presupuesto, etcétera. Y curiosamente, ese comentario de Jorge a David, no está en la novela original. Esa secuencia está tal cual, pero lo de que ‘los libros siempre son mejores’ fue una cosa que metí yo ex profeso. Solo falta que Jorge se giré a cámara y guiñé un ojo en plan ‘no sé si lo habéis cogido’.

¿Novela o película?

Yo quiero a mis dos niños. Incluso estoy más orgulloso de la película que de la novela. Porqué la novela tú la escribes y saber que vas a publicarla, aunque sea una autopublicación. Pero la cantidad de astros que se tiene que alinear para que se haga la película… Está claro. Pero también está muy claro que la idea más pura, está en la novela. Y luego está lo que decía Alfred Hitchcock, que sólo adaptaba libros muy malos para que la película fuera mejor. La novela de Psicosis es un librito de aeropuerto.

¿Debutas como director con un elenco de primer nivel: se creyeron la historia?

En todas las entrevistas que le había leído a Javier Rey en que le preguntaban por su papel deseado, respondía que interpretar a un superhéroe. O sea, que éste lo tenía claro. Y los demás, también. Se trata de una película ‘extraña’, ya que no había referentes en el cine español como ya hemos comentado, lo cual es algo que a los actores les atraía mucho, porque es distinto a lo que suelen hacer. Imagínate cuántos papeles cómo el de Jorge le habrán ofrecido a Brays Efe… Nada que ver con lo que había hecho. Es una cosa que no se la ofrecen todos los días, sino que es una cosa especial y eso ellos lo valoraban.

¿Tu superhéroe favorito?

De toda la vida, Capitán América. Cuando no era Mightiest. Es decir, yo era del Capitán América cuando no había película, ni muñecos, ni nada. Y me tocaba defenderlo siempre ante mis amigos. Porque claro, los niños de mi generación lo que veían era un tío vestido con la bandera americana y les acusaban de ser una ‘mierda imperialista yanqui’, y tenía que ir yo con toda la pedagogía a explicarles que no era eso. Porque el Capitán América se negó a ir a la guerra del Vietnam, porque el Capitán América cuando ocurre lo del Watergate se quita la bandera de pecho y declara ‘ya no tengo país, soy nómada’…

Porque al Capitán América siempre lo han escrito gente muy progresista. ¿Quién se mete a guionista de cómics? No suele ser gente muy retrógrada, sino más bien todo lo contrario. Y por eso es un personaje que me mola.

La segunda de “Orígenes secretos” está cantada…

¡Ojala! Y yo encantado, la verdad. No es una locura, es algo que puede ocurrir.

¿Más proyectos en ciernes?

Sí, tengo algunos proyectos. Pero el cine español se parece mucho a estar en una isla desierta tirando botellas con mensajes dentro. Yo he tirado un par de botellas y no se cual llegará antes a puerto o si llegará alguna. Una es mi incursión en el universo de Tim Burton, mi director cinematográfico referencial, a uno de esos mundos fantásticos suyos, pero desde el punto de vista español. En este sentido, a mí me encantaría que una de mis señas como director fuera hacer las películas que yo vería. El cine español a veces de lo que peca, y es ésta una de las pocas críticas que yo le puedo hacer, es que es poco diverso y a mí me gustaría aportar un poco más de diversidad. De cine de palomitas.

Aprendiste a nadar en la piscina de la Soci, en la antigua sede social de Barcelona…

Y se lo debía hacer pasar mal a los monitores porque me tiraba a la piscina sin saber nadar. Recuerdo el ‘vamos a empezar la clase’ del monitor y yo tirarme a la piscina directamente. La Soci siempre la he visto como algo muy familiar. Yo iba con mi familia y la sensación de estar como en casa. En tu casa.

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