El 23 de septiembre, Excursions i Visites Culturals Girona ha viajado a la comarca del Berguedà para visitar la mina de Sant Romà y la colonia Sant Corneli, en el municipio de Cercs. Nos lo cuenta el delegado, Josep Romeu.
La colonia Sant Corneli y la mina de Sant Romà constituyen uno de los conjuntos patrimoniales e industriales más relevantes de la minería del carbón en Catalunya. Fundada a finales del siglo XIX por la empresa Carbones de Berga, S.A., la colonia se convirtió en uno de los principales núcleos de extracción de lignito de la comarca hasta el cierre de las minas a finales del siglo XX.
La visita a la mina y a la colonia ha sido de lo más enriquecedora. Poder adentrarse en las galerías de la mina de Sant Romà y recorrer las calles y los espacios conservados de la colonia permite comprender de manera muy directa cómo era el día a día de los mineros y sus familias. Descubrir in situ las condiciones en las que vivían y trabajaban, así como el contexto de la revuelta de 1932, ofrece una visión viva y profundamente humana de la memoria histórica de la comarca.
El guía nos ha explicado que la colonia estaba estructurada bajo el modelo del paternalismo industrial: la compañía no solo gestionaba la mina, sino que proporcionaba a los trabajadores y sus familias viviendas, escuela, iglesia, economato, teatro y servicios médicos. Este sistema garantizaba la presencia constante de mano de obra y un fuerte control social, aunque generaba una dependencia absoluta respecto a la empresa. En el interior de la mina de Sant Romà, la realidad era drásticamente dura: jornadas extenuantes en espacios estrechos y oscuros, respirando polvo de carbón y conviviendo con el riesgo constante de derrumbes o explosiones de grisú.
Estas condiciones de trabajo y la fuerte implantación del anarcosindicalismo convirtieron Sant Corneli en el epicentro de la Revuelta de Fígols de enero de 1932 (o Revuelta del Alt Llobregat). Los mineros tomaron el control de la colonia, proclamaron el comunismo libertario, abolieron la propiedad privada y el dinero, e izaron la bandera roja y negra. Aunque el ejército sofocó la insurrección al cabo de pocos días, el episodio se convirtió en un hito clave en la historia del movimiento obrero.
Una vez finalizada la visita guiada, fuimos andando hasta el restaurante Santa Bàrbara, situado en la misma colonia, para compartir una espléndida comida de hermandad.



