La noche de observación astronómica en el Ordal, que tuvo lugar el sábado 27 de junio, fue una experiencia sensorial, extraordinaria y profundamente especial que nos invitó a descubrir el cielo nocturno de una forma cercana y fascinante, en medio de la naturaleza.
La velada se inició con el montaje de los telescopios, un primer momento que ya despertó el interés y la curiosidad de todos los participantes. Poder ver de cerca los instrumentos y el material de observación nos permitió adentrarnos, desde el primer instante, en un universo a menudo lejano, pero esa noche más accesible que nunca.
Cuando la oscuridad fue ganando terreno, empezó la observación del cielo. A través de los telescopios pudimos contemplar la Luna, espectacular, con sus mares y cráteres perfectamente definidos. También observamos a Venus, Júpiter, estrellas dobles y variables, en una sucesión de descubrimientos que nos acercaba a la inmensidad del Universo de una manera viva y emocionante. Además, se pudieron tomar fotografías magníficas, testimonio de algunos de los instantes más memorables de la noche.
Paralelamente, disfrutamos de un paseo por el cielo que nos enseñó a orientarnos en el firmamento a partir de la Osa Mayor, la Estrella Polar y la Osa Menor. A partir de estos puntos de referencia, fuimos reconociendo constelaciones y descubriendo la lógica del cielo nocturno. Esta parte de la actividad nos permitió aprender a observar el cielo de una forma más consciente, más cercana y también más emocionante.
Los astrónomos y divulgadores de Aster (Agrupación Astronómica de Barcelona) condujeron la sesión con una excelente combinación de rigor, pasión y capacidad divulgativa. Sus explicaciones, claras y cautivadoras, nos acercaron a la historia de la astronomía, a la cosmología y al origen y significado de muchas constelaciones. Durante la noche, además, pudimos ver pasar varios satélites, un detalle que acentuó aún más la sensación de estar conectados con el cielo, la naturaleza y el Universo.
En conjunto, fue una experiencia enriquecedora que nos permitió no sólo observar el cielo, sino también entenderlo, sentirlo y contemplarlo con una nueva mirada, en un entorno natural privilegiado. Una noche para aprender, emocionarse y mirar al Universo con otros ojos.
Montse Ventura
Delegada de Gent amb Experiència



